Madruga para ser sustento de viejas tablas, láminas cancerosas, recorre adoquinados caminos calzada de hierro, espera la carga. El mediodía con su enardecido a cuestas, trinca bocados para un estómago papuloso, le falta el aire, una sensación incendiaria le pide parar. Su herida supurante recuerda el coyundazo en el lomo es embestida por encachimbados enjambres de moscas que luchan contra los motores El riguroso dictador acaba con sus fuerzas músculos colapsados, indefensa, galopa hasta cerrar los ojos Mario Gabriel Solórzano Gómez
Los Indios Flecheros y los vaqueros de Jorge Eduardo ....Pero yo solo quiero afirmar a mis colegas que, tras un análisis de la documentación existente, resulta definitivo afirmar que San Jacinto no fue una película del Oeste.( JEA, El Nuevo Diario, 15 de Sept, 2012) En un único punto coincido completamente con la negación del respetado intelectual JEA, alrededor de la participación de los Indios flecheros traídos a pie desde Matagalpa a " luchar" al lado de los independentistas: A los grupos aborígenes y nativos no les interesaba involucrarse en ninguna guerra de sus patrones, sus esclavistas, sus vasallos. Los pueblos aborígenes libraban otras batallas, eran otros sus intereses. Solo basta recordar que al momento de inicio de las luchas independentistas en Centroamerica, los aborígenes continuaban reclamando el derechos a sus tierras ancestrales, todavía en manos de los descendientes de los conquistadores. Para hacer uso del debido r...
Llorar, aullar, perdernos en el tránsito y conjugarnos como música o dioses aglutinados reclamando el derecho de ciudad, derecho que el pavimento nos ha arrebatado y despojado del olor exquisito a tierra mojada. La lluvia arando nuestros pómulos porque deseamos humedecer la tierra con nuestros puños, amor y sangre. Esos puños subversivos son nuestro obsequio a la sociedad que está cansada del oro, el incienso y la mirra; obsequios que son el extracto más puro de la benevolencia que intentamos digerir cada día. En cada esquina citadina conviven calles, bullicio y caos, palpitan corazones rebosantes de metáforas, anáforas elípticas, aliteraciones, hipérbaton de frases y palabras adaptadas al cambio climático, a la suciedad y el hedor de los callejones; ahí sobreviven mutando los habitantes de mega ciudades contaminadas. Estas son, ni más ni menos, la esencia de todas las voces que gritan dentro de un circuito atestado de cables, ruidos, sabores y el olor del P...
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