Madruga para ser sustento de viejas tablas, láminas cancerosas, recorre adoquinados caminos calzada de hierro, espera la carga. El mediodía con su enardecido a cuestas, trinca bocados para un estómago papuloso, le falta el aire, una sensación incendiaria le pide parar. Su herida supurante recuerda el coyundazo en el lomo es embestida por encachimbados enjambres de moscas que luchan contra los motores El riguroso dictador acaba con sus fuerzas músculos colapsados, indefensa, galopa hasta cerrar los ojos Mario Gabriel Solórzano Gómez
Minecraft. Papel mojado, que cubre el cartón Junta las letras y lee palabras Precisa acentos, comas y puntos Todo es cartón El sol es de cartón La fauna es de cartón y La ciudad es un derivado del cartón Junta prostitutas, asesinos, violadores E incluso, grandes cristianos Tendrás lo mismo Personas de cartón. Personas que esperan Que la ciudad de cartón Ni se queme ni se inunde ¡Claro! Quien quiere vivir Con las sobras del ecosistema En una diarreica ciudad de cartón. Fernanda Lopez
Llorar, aullar, perdernos en el tránsito y conjugarnos como música o dioses aglutinados reclamando el derecho de ciudad, derecho que el pavimento nos ha arrebatado y despojado del olor exquisito a tierra mojada. La lluvia arando nuestros pómulos porque deseamos humedecer la tierra con nuestros puños, amor y sangre. Esos puños subversivos son nuestro obsequio a la sociedad que está cansada del oro, el incienso y la mirra; obsequios que son el extracto más puro de la benevolencia que intentamos digerir cada día. En cada esquina citadina conviven calles, bullicio y caos, palpitan corazones rebosantes de metáforas, anáforas elípticas, aliteraciones, hipérbaton de frases y palabras adaptadas al cambio climático, a la suciedad y el hedor de los callejones; ahí sobreviven mutando los habitantes de mega ciudades contaminadas. Estas son, ni más ni menos, la esencia de todas las voces que gritan dentro de un circuito atestado de cables, ruidos, sabores y el olor del P...
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